miércoles, 12 de junio de 2013





Y aquí me encuentro, disfrutando de cada minuto de la muerte de la perfección.

Siempre pensé que habría una canción para un momento así. Y es que hay canciones de muerte para morir...

Pero la banda sonora de esta muerte resulta ser más larga que la propia historia en sí.

Y que historia... una historia perfecta que empezó con un imposible y que termina con otro. Supongo que era de esperar. Y aún así, la historia fué. Fué una posibilidad día tras día, segundo tras segundo.

Y ahora, lo que empezó con un minuto de regalo y lo que fue capaz de detener el mundo durante varios instantes, se está muriendo poco a poco entre mis manos. Sin que yo pueda hacer nada para evitarlo.

Supongo que desde el primer imposible supimos que todo acabaría así, sin remedio alguno. Por eso día tras día, segundo tras segundo, nos sentamos aquí para disfrutar de cada minuto de la muerte de la perfección.


¿Qué otra cosa podríamos hacer?






[...]

martes, 21 de mayo de 2013

[...]



Ella piensa más que siente.
Sufre por sentir y muere por pensar.

Él siente más que piensa.
Sufre por pensar y muere por sentir.

¿Cómo podría funcionar algo así?

Simple:

Piensan que mueren sufriendo cuando en realidad sienten que viven amando.


Morir sufriendo es vivir amando.
Morir amando es vivir sufriendo.

viernes, 21 de diciembre de 2012

La Noche del Fin





Y en la noche del fin del mundo un pájaro partió la luna en dos; una media parte quedó inmobil y serena postrada entre las estrellas. La otra media parte cayó desesperada para acabar hundiéndose en las profundidades del mar.

Aunque algunas noches, se miran una a la otra, y ante tal conexión encuentran un alivio. Esos dias son tan idénticas, que nadie sabe qual es el reflejo de la otra.

Condenadas por las fuerzas de la gravedad y la distancia, sólo les queda la bendición del tiempo, hasta que un nuevo fin del mundo llegue, y puedan al fin regresar a formar parte la una de la otra.

Hasta entonces, permanecerán en mundos distintos.

Esperando

Hasta entonces


jueves, 29 de noviembre de 2012

Fin



Y avanzan decididos mis pies hacia lo que mi cabeza sabe que es el fin de la felicidad.
Risas son la música de éste viaje. Su sonrisa, Sus ojos, su ombligo el paisaje. Hermoso paraje en el que me perdí.. 

Rodeados estamos de los manjares más exquisitos que jamás mi paladar hubiese imaginado. Aunque un solo roce de sus labios es el mejor postre que uno puede saborear.

Y cada minuto que pasa me hace sentir que estoy un poco más cerca del fin, más lejos de ella... pero también cada minuto que pasa es más bello que el anterior.

Mis dedos recorren cada centímetro de su cuerpo en forma de caricia,  como intentando acordarse de él por completo antes de que desaparezca.

Nos invade una explosión de cariño, un estado placer y éxtasis, que termina por dejarnos sin respiración. Y en ese preciso instante nuestros corazones dejan de latir, y solo por un segundo el tiempo se detiene.

Como desearía permanecer eternamente en ese estado junto a ella...

Pero el tiempo es severo, y no concede deseo alguno. Todo retoma su ritmo y cada minuto que pasa nos consume más y más. Ante tal dolor solo el reino de los sueños puede darnos refugio. Aunque mi corazón niega a mis ojos el cerrarse. Prefiero seguir sufriendo mientras ella descansa, recorriendo con mis dedos cada centímetro de su cuerpo en forma de caricia. No quiero caer en sueño y que la luz del mañana anuncie el fin. Pero al final el tiempo vence, y mis ojos se cierran.

Y al despertar llega el temido momento: su último beso. Desde el primero hasta el este, he vivido con el miedo de que cada beso suyo fuera el último.
Al menos esa agonía morirá con nosotros...

Y tras el más bello ósculo, avanzan temblorosos mis pies hacia la puerta y el fin.
El destino me ha desterrado de este jardín de delicias cerrándome sus puertas y escondiendo la llave bajo el paso del tiempo.


Aún así no cambiaría por nada cada segundo, beso o caricia.

Ha merecido la pena.

la merece.





[...]

jueves, 22 de noviembre de 2012

Entierro de felicidad




Y cuando todo parecía perfecto, la realidad truncó mi sueño con un macabro as en la manga.
Aquello que siempre había temido se me presentaba ahora ante mis ojos. pero no era yo su victima, sino mi musa del destino.

Las malditas palabras del ahorcado enmudecieron para convertirse en algo mucho más aterrador:

"Cuando sientas que tus caricias sean bofetadas emocionales,
y que tus besos le produzcan hielo, fiebre y dolor
implora perdón, pues vuestros corazones latirán al ritmo de mi marcha fúnebre."


Como obrar ante tal revelación... sólo queda una salida. A fuerza de voluntad destruir la más bella felicidad que nunca he vivido. Abandonar el jardín de las delicias dejando tras de mi las caríátides que tanta inspiración y desgraciada felicidad me han aportado.
Sólo así podrán seguir existiendo, aunque nunca más para mi.

Trágico camino me ha tocado seguir. aun así, ha merecido la pena.






Vestigio del placer





El último vestigio de placer se funde cual aroma ante el paso del tiempo. Fluye entre mis respiraciones y empieza a despertar lo que mis cerrados ojos vislumbran como un hermoso sueño.


Eres y siempre serás especial por ser el error más bello que jamás mis labios hayan cometido.









Cariátide del Destino




Parece ser que mis pasos inconscientes me han llevado a cruzar el jardín de las Cariátides, pues nunca antes habían vislumbrado mis ojos tantas musas.

La última de ellas, la reina del destino, pues no hay acto que cause sorpresa alguna en ella. Y eso es lo mejor.
La perfecta motivación para ser aún mejor y gozar del placer de cada uno de mis pequeños éxitos ante ella.

Aunque como es propio de ella, difícil es empezar una historia, pues tanto ella como yo sabemos como termina todo...
Aún así, sigue mereciendo la pena.